miércoles, 19 de junio de 2013

Un cambio favorable.

Quizás sea verdad. Puede que realmente haya momentos en la vida en que miras atrás y todo es como un sueño. Un sueño del que fue difícil escapar pero al final se pasa la dichosa página. Momentos. Momentos en que es posible olvidar incluso el pasado más oscuro y empezar a mirar la vida a través de sus ojos verdes. Los mismos que cada día te recuerdan el sentido de las cosas y los mismos que de vez en cuando te dejan el corazón en un puño. Porque la vida no podemos verla siempre de color rosa, decían...
Pero tanto esa sonrisa incansable como el brillo de sus ojos me afirmaban lo contrario cada día.

domingo, 18 de noviembre de 2012

18/11/12

18 de noviembre. Apenas empezado. Unos cuantos atrás y eramos más que felices los dos.
Hoy llueve aquí.
Y en mí.
Y supongo que en ti. Cómo es normal hoy.
¿Te cuento algo nuevo? En mí llueve eternamente si no estás. Pero el corazón es inteligente y sabio. Aprende, rectifica y cambia. Y sobretodo, ama.
Sigue amando, y seguirá haciéndolo mientras siga latiendo.

jueves, 18 de octubre de 2012

18/10/2012. Irrevocable e incondicionalmente.

Cada día al salir de casa, en ese momento en el que el frío de las 7.00 de la mañana le golpea en la cara y la despierta un poquito más. Escalofríos.
Puede que el motivo esté más claro esta vez. Llega el frío. Sus manos heladas hablan del invierno que está llegando. Porque siempre llega. Y esta vez más gélido que nunca. Se da cuenta de que cada noche de verano, cada beso del que aún quedan restos, cada caricia en su espalda, cada mirada encariñada, cada 'te quiero' iba a quedar congelado por esa fría brisa que empezaba a soplar a mediados de octubre. 
A su cabecilla, aún inquieta y nerviosa le da por pensar. Sabe que esta vez no hay vuelta atrás. Con la llegada del invierno, el frío. Y con él, todos sus sentimientos iban a quedar congelados. Intactos en lo más hondo de su corazoncito que latía sin ganas. 
Congelados esperando a la primavera. 
Una primavera que nunca llegará en realidad. Y ella lo sabe mejor que nadie.
Vive rápido. 
Sólo desea que pase velozmente el invierno. Nunca se le dio bien esperar. Impaciente por naturaleza, camina deprisa.
Una calle. Dos. 
Quizás, sigue pensando, el motivo por el que cada día empuja su cuerpo fuera de la cama sea ese. El mismo que días atrás hizo que la fuerza del destino los juntara. Simples caprichos de la providencia que conllevaban a ese corazón aburrido de vivir a acelerarse a ritmos incalculables.
Era bonito el amor, incluso cuando duele. Sí, porque le recuerda lo que un día hubo. Y donde hubo fuego siempre quedarán cenizas.
Era bonito y caprichoso, por cierto. Quizás por la noche anterior. Madrugada del dieciocho de octubre. Demasiados recuerdos le venían a la mente de días como hoy, varios meses atrás. O quizás también, por la noche que llegaba. Terrible. Sus manos temblaban al recordar esa noche. Mejor dejarla caer en el olvido.
Mejor vivir. Mejor así.
Quizás lo que la hace vivir sea esa pequeña señal de su amor por él que, desde hoy marcada en su piel, le recordaría, más aún si es que cabe, que hay cosas en la vida que duran hasta la eternidad. 
Lo único que tenía claro en esta vida es que le quería. Por encima de todo y de todos. Cayera quien cayera. Dijeran lo que dijeran. Irrevocable e incondicionalmente.
Y sobretodo, que mientras hay vida, hay esperanza.

sábado, 6 de octubre de 2012

''O lo mejor, o nada.''

Es de noche. Se abruman pensamientos en su cabeza. Tarde para ciertas cosas, tal vez temprano para otra.

''Los sueños, sueños son'' decían. Y yo solía creérmelo.
Hasta el día que una mano en mi barriga me hizo parar, aflojar y pensar. Una mano que paró mi vida esa noche. Se apagan luces se encienden corazones. Parar mi vida un segundo implica cambiarla para los restos.
La mejor noche de mi vida puede que piensen algunos. Y en efecto, de las mejores se podría considerar.
Sí, el sueño de una niña. Su amor platónico hecho realidad. Mi sueño. Ese de los doce cumplido a los dieciséis.
Sueños cumplidos que se pueden ver convertidos en sueños rotos en otra noche. Otra larga historia.

Y estas noches, volver al presente... La llegada del otoño. Nuestro candado perdido en París. Quizás su pelo rubio.
O sus ojos que ya no me ven.
Quizás sea que casi 50 días sean muchos ya...
Posiblemente es que cada paso que doy es como si lo diera conmigo. Sus palabras, sus opiniones. Sus gustos y dudas, es su alma lo que sale de mis labios cada vez que hablo.
Como si fuera él. Como si fuera una parte suya. Un parte de él que sigue aquí conmigo. Ha calado hondo en un cuerpo que ya no vive si no es por los recuerdos que le quedan.

Puede que sea tarde pero un pecho encogido aún habla de él. De quererle hasta que dos y dos sean cinco.
Confieso que soy culpable. Tanto de haberle perdido como de quererle como a nadie.
Yo culpable de amarle con cada parte de mi cuerpo. Él de haberme enseñado lo que es amar de verdad. El respeto en cada beso, la ternura de cada mirada y lo bonito de cada abrazo. Lo que significa el amor en realidad. 

Puede que sea por eso. Puede que sea ese el motivo de que mis ojos no vean más allá de donde está.
¿Qué más buscar tras la perfección?
Porque una vez me dijo que detrás del uno, el dos. Y detrás del dos, el tres. Que si ha de ser, será. 
Y yo siempre quise ''o lo mejor, o nada''. Y ambos sabemos qué es lo mejor.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Ahora sé que no hay prisas...

Echa un vistazo atrás en el tiempo...
Muchos años.
Bonitos momentos para una niña.
Indiferencia de adolescente.
Siempre queda un rincón del corazón para algo tan especial.
Más años.
El destino.
''Dos personas que nacen para estar juntas siempre hallarán la forma de hacerlo''
Fechas especiales, un momento tan esperado.
5
Ni uno más ni uno menos.
00'38
Mi gloria, tu condena. Mi condena.

Pensaba que acababa el mundo aquel día. Tocada y hundida. Mi barco se iba a pique. 
Pero, un día tras otro, supimos empezar a ver que tras la tormenta llega la calma. Que siempre queda un rayo de esperanza en cada minuto. Que sin ti no valía la pena seguir, y como seguir es obligado, tenía que ser contigo de nuevo. Que llega septiembre y las aguas vuelven a su cauce. 
El perder, simplemente nos hace valorar.
Date tiempo.

De pronto, aquí. Dos fríos besos. Un parque que, aunque aún no lo sabe, va a vivir su segunda despedida. Esta vez posiblemente, peor que la anterior.
Dos miradas, tan distintas y tan iguales a la vez.
Nervios. Tristeza. Amor.
Dos ojos que ya no se acostumbran a ver si no es a través de lágrimas.
Un corazón encogido, otro más aún.
Hablabas de amistad.
El mejor abrazo del mundo y un hasta luego.
A la fuerza del destino no le gusta verse alterada. 
¿Nos toca perder realmente? ¿Entender que no volverás, llorar hasta quedarnos dormidos, olvidar nuestro pasado, rechazar que el destino nos quería juntos? ¿Derrumbarte, hundirte y simplemente aceptarlo?
No. 
Levantarnos, a pesar del gran peso del vacío, y luchar por lo que uno quiere.
Que algo así no se olvida en dos días, ni en dos años tampoco.

Que como dice James Blunt en su canción ''My life is brilliant, my love is pure'', pero solo si tu estás aquí.
¿Cambiamos? 
La mejor historia de amor jamás contada por cuatro noches al año de éxito y pasión.
No salen las cuentas.
No compensa. De ninguna forma. Y, en el fondo, lo sabes.
Como si de verdad pudiera olvidarte.
Perderte a ti ahora es perderme yo después.

Ciento setenta después, otro tanto a tu favor. Pero recuerda, una batalla, no la guerra.
Cuando quieres a alguien de verdad aprendes a controlar las cosas. Aprendí lo que significa paciencia. Aprendí que rendirse no entraba en mis planes.
Te quiero.
Y ahora sé que no hay prisas. Que vamos a esperarnos. El destino está escrito.

lunes, 20 de agosto de 2012

十八歲

''NO SABES LO QUE TIENES HASTA QUE LO PIERDES''. Gran frase. Cierta frase.
¿Qué hay después? ¿Qué nos queda cuando no queda nada?
Que tras cuatro pasos quería todo contigo. Y si se acaba... entonces, ¿qué?

Sí, FALLÉ. Con todas las letras y en mayúscula.
¿Qué se siente?
¿Rabia al errar? ¿Frustración? ¿Dolor? ¿Miedo a perder?
No. No sentir nada. He ahí el vacío más grande.
La vida es dura, cruel. Lo que te da, después te lo quita.
Faltas tú, falta todo.
Aunque hoy no me creas.
Sorprendente reacción. No esperaba tal daño.

No quiero pensarlo. Un día tan especial, ahora hecho añicos, marcando la fecha de la condena.
00'38.
El principio del fin.
Olvidar, esperar, sufrir, aguantar, esperar otra vez... No más consejos.
Que basta. Lo único que necesito es aquello que me falta.
Que eso de que a las personas no se las olvida, se aprende a vivir sin ellas... No planteado. Aquí nadie va a vivir sin nadie. La debilidad y la tristeza no pueden con el amor.
Perder no entraba en mis planes, ni siquiera ahora que han cambiado radicalmente.
¿Cómo olvidar? Ya lo dije, si mi primer recuerdo del amor era contigo, el último también.
Imposible olvidar esto. El mundo entero es consciente de ello.
Cada caricia arde en mi piel. Cada beso está marcado a fuego.
Si quieres que olvide, olvida tu antes si puedes.
Que una persona no se levanta un día queriendo a alguien y a la hora de la siesta ya no lo quiere.
¿Cómo pensarlo? Perder lo mejor que te ha dado la vida.
Ni un capricho. Ni un amigo.
Lo mejor que tuve y no supe ver. Pero como una sabia persona me dijo ''errar es de humanos y rectificar de sabios''. 
Perdonar también.
Si es cierto eso de que los ojos son el reflejo del alma, mira los míos y luego hablamos...

La culpa es grande. El arrepentimiento más.
Las segundas oportunidades existen, amor. Y todos las merecemos alguna vez.



lunes, 13 de agosto de 2012

Imposibles que resisten.

Vaivenes que duran meses. Besos que nunca llegaron a darse. Alguna que otra noche de deseo.
Salió esa noche dispuesta a comerse el mundo, no a él. Aunque aguardando una mirada más, una señal.
Ella y su penetrante mirada. 
Él y su timidez. Perdida después del tercer cubata. Después de verla pasar dos veces por su lado. Después de rozar sus mejillas como quien está condenado al infierno.

Dos cigarros y varias sonrisas después. Le falta valentía. El empujón.
La noche empieza. Ella disfruta. ausente. Pero siempre pendiente.
Va a perder.
Que aquí se juega a vivir rápido. Sin pensar. Si ahora te sube al cielo, el aterrizaje será lento.
Las cosas no cambian en una noche. 
Tres besos en el coche no son prohibido, son deseo acumulado.

Si lo hace, lo hace bien. Nadie habló de amor, simple casualidad.
Si la va a querer, hasta el final. O dos tiros más nos quedan. Uno la roza a ella, el otro daría de pleno en él.

Ambos saben que realmente no. No habrá besos escondidos en noches de verano. Ni en sueños.
Que le puede regalar los besos a cualquier rubia tonta. Que no le va a importar más. 

A ella le sobra todo. Tiene lo que quiere, aunque no siempre lo ve.