lunes, 20 de agosto de 2012

十八歲

''NO SABES LO QUE TIENES HASTA QUE LO PIERDES''. Gran frase. Cierta frase.
¿Qué hay después? ¿Qué nos queda cuando no queda nada?
Que tras cuatro pasos quería todo contigo. Y si se acaba... entonces, ¿qué?

Sí, FALLÉ. Con todas las letras y en mayúscula.
¿Qué se siente?
¿Rabia al errar? ¿Frustración? ¿Dolor? ¿Miedo a perder?
No. No sentir nada. He ahí el vacío más grande.
La vida es dura, cruel. Lo que te da, después te lo quita.
Faltas tú, falta todo.
Aunque hoy no me creas.
Sorprendente reacción. No esperaba tal daño.

No quiero pensarlo. Un día tan especial, ahora hecho añicos, marcando la fecha de la condena.
00'38.
El principio del fin.
Olvidar, esperar, sufrir, aguantar, esperar otra vez... No más consejos.
Que basta. Lo único que necesito es aquello que me falta.
Que eso de que a las personas no se las olvida, se aprende a vivir sin ellas... No planteado. Aquí nadie va a vivir sin nadie. La debilidad y la tristeza no pueden con el amor.
Perder no entraba en mis planes, ni siquiera ahora que han cambiado radicalmente.
¿Cómo olvidar? Ya lo dije, si mi primer recuerdo del amor era contigo, el último también.
Imposible olvidar esto. El mundo entero es consciente de ello.
Cada caricia arde en mi piel. Cada beso está marcado a fuego.
Si quieres que olvide, olvida tu antes si puedes.
Que una persona no se levanta un día queriendo a alguien y a la hora de la siesta ya no lo quiere.
¿Cómo pensarlo? Perder lo mejor que te ha dado la vida.
Ni un capricho. Ni un amigo.
Lo mejor que tuve y no supe ver. Pero como una sabia persona me dijo ''errar es de humanos y rectificar de sabios''. 
Perdonar también.
Si es cierto eso de que los ojos son el reflejo del alma, mira los míos y luego hablamos...

La culpa es grande. El arrepentimiento más.
Las segundas oportunidades existen, amor. Y todos las merecemos alguna vez.



lunes, 13 de agosto de 2012

Imposibles que resisten.

Vaivenes que duran meses. Besos que nunca llegaron a darse. Alguna que otra noche de deseo.
Salió esa noche dispuesta a comerse el mundo, no a él. Aunque aguardando una mirada más, una señal.
Ella y su penetrante mirada. 
Él y su timidez. Perdida después del tercer cubata. Después de verla pasar dos veces por su lado. Después de rozar sus mejillas como quien está condenado al infierno.

Dos cigarros y varias sonrisas después. Le falta valentía. El empujón.
La noche empieza. Ella disfruta. ausente. Pero siempre pendiente.
Va a perder.
Que aquí se juega a vivir rápido. Sin pensar. Si ahora te sube al cielo, el aterrizaje será lento.
Las cosas no cambian en una noche. 
Tres besos en el coche no son prohibido, son deseo acumulado.

Si lo hace, lo hace bien. Nadie habló de amor, simple casualidad.
Si la va a querer, hasta el final. O dos tiros más nos quedan. Uno la roza a ella, el otro daría de pleno en él.

Ambos saben que realmente no. No habrá besos escondidos en noches de verano. Ni en sueños.
Que le puede regalar los besos a cualquier rubia tonta. Que no le va a importar más. 

A ella le sobra todo. Tiene lo que quiere, aunque no siempre lo ve.


sábado, 11 de agosto de 2012

CUANDO TODO FALLA, LA VIDA SIGUE.

Apenas habíamos dado cuatro pasos. Torpes e indecisos al principio. Cada vez más firmes y seguros.
Me acojonaba realmente lo que viniera después. Pero el miedo no es excusa.
Cada vez lo veía más claro y a la vez más oscuro. Podía volver a ser la niña que te quería ciega y locamente y luego podía reinar en mi la rebeldía y la ironía de mis dieciséis.

Empezaba a ser difícil soportarlo todo. Pesan tantas cosas a la espalda. Que si te marchas cuando más te necesito voy a caer. Y al caer... resignación, dolor y valentía. Al caer, abrir los ojos.
Que sea entonces.
Ahí hay algo. Algo que me dice qué es lo que quiero.
Algo que le da la vuelta al mundo, capaz de ponerlo del revés.
Algo que acapara mis pensamientos.
Y es lo único que me puede venir a esta cabecita loca.
Tu sonrisa.
Firme, estable, decidida. Pero sobretodo, radiante.
Es ella la que le pone los puntos sobre las íes a la situación.

Que caí y fallé. Pero errar es de humanos y rectificar de sabios.
Lo malo viene después. Surrealista la situación. Lo correcto, ni pensarlo. No cuando significa perder esa mirada. No cuando implica perder lo que de verdad importa en esta historia...

Ahora es cuando, tras cuatro pasos, sé que el quinto lo quiero contigo. El quinto y todos los que han de venir.